
RESPONSABILIDAD MEDICA Y CIBERESPACIO
RESPONSABILIDAD MÉDICA EN LA ACTUALIDAD
La Medicina actual es víctima de una extraordinaria paradoja: vive un momento estelar en su evolución, con una extraordinaria transformación, pues ya no se contenta con contemplar el fenómeno de la enfermedad y procurar la sanación del paciente, sino que ha pasado a ser una medicina activa, que busca intervenir y actuar rápidamente frente a la enfermedad, apoyada por un extraordinario conjunto de medios tecnológicos, conjugados todo en un esquema de rápida toma de decisiones, en que a veces con la misma celeridad con que se impone un tratamiento o técnica, se la declara obsoleta. Pero quizás nunca antes los médicos y entidades prestadoras de salud habían estado tan expuestos y enfrentados a la problemática de los riesgos médico legales, y a la amenaza de acciones judiciales y de un evento patrimonial adverso, como en nuestros días.
En gran parte, el escenario actual es provocado por los propios agentes que actúan en la medicina, quienes generalmente no alcanzan a comprender que en la sociedad actual no basta con estar al día y perfeccionarse continuamente en cuanto a nuevas técnicas o el uso de medios tecnológicos. Los profesionales de la salud deben entender que su ejercicio profesional se da en un esquema de relación jurídica con el paciente, poseedor de una serie de derechos, todos ellos manifestación de su dignidad de ser humano, pero al mismo tiempo, poseedor de derechos como consumidor demandando un servicio adecuado.
Conocimiento científico, uso de medios tecnológicos de punta y relación óptima médico paciente o establecimiento – paciente, como asimismo una adecuada prevención y gestión de los riesgos médico legales, son los pilares en que descansará el ejercicio de la Medicina en el futuro, y la ausencia, ignorancia o desprecio de uno cualquiera de ellos habrán de ser los elementos detonadores de un mayor auge de la responsabilidad médica.
EJERCICIO DE LA MEDICINA Y NUEVAS TECNOLOGÍAS
Los éxitos de la Medicina están por todos lados, y hoy son cada vez más palpables, pues llegan a nuestros hogares y oficinas en forma casi instantánea por Internet. Quizás nunca antes la Medicina había estado tan disponible y tan al alcance de todos como en nuestros días. Basta buscar en Internet por el nombre de un fármaco y tendremos cientos de sitios escogidos en los cuales hay información acerca del fármaco, sus contraindicaciones, dosificación, etc. Un motor de búsqueda como Yahoo en español, bajo las expresiones Salud o Medicina, nos ofrece sobre 500 sitios indexados por especialidad, con toda clase de información, médicos Online disponibles, sistemas de autoconsulta, etc. Este acceso sin precedentes a la información médica nos beneficia como profesionales y, sin lugar a dudas, como pacientes
La internet es, definitivamente, una fuerte importante y creciente de información relacionada con la salud para los consumidores. Una reciente investigación estimó que 60 millones de residentes de los EE.UU acudieron a Internet en busca de información sobre salud el año 2000, y entre quienes usan internet más del 70% informó que la información sobre salud que ellos encuentran influye en una decisión sobre el tratamiento a seguir por ejemplo. Asimismo la habilidad para obtener información cierta sobre información médica, en forma rápida y conveniente presenta a los consumidores una oportunidad para una toma de decisiones mejor informada y una mayor participación en el cuidado de su propia salud, pero como veremos ya son varios los estudios que han sugerido problemas con la calidad de la información sobre salud disponible en la red.
En un reciente artículo titulado "Información sobre Salud en Internet", Gretchen K., Berland et al, presentaron las conclusiones de su estudio acerca de la accesilibilidad, calidad y nivel de comprensión de la información sobre salud disponible en la Red. El estudio señalado ha sido el primero en examinar la información en inglés y español relativa a la salud y disponible en Internet. Concluyó que los motores de búsqueda utiizados eran moderadamente eficientes en localizar información acerca de determinado tópicos en salud, y asimismo que los consumidores en la Internet pueden verse en dificultades para encontrar información completa y cierta acerca de un problema determinado de salud. Incluso si las personas se apoyan en Internet para tomar una decision acerca de un tratamiento, incluyendo la búsqueda de cuidado médico, la información deficiente podría influir negativamente en las decisiones del consumidor.
Según el estudio referido, aún cuando los materiales en línea son comprensivos y ciertos, la habilidad de los usuarios para aplicar esas herramientas depende de su habilidad para localizar y entender esos materiales. Internet tiene el potencial de eliminar barreras de acceso a la información para los pacientes, pero sólo si la información puede ser leida y entendida por diferentes tipos de usuarios
Todo lo señalado no tendría relevancia alguna a no ser por el hecho de que, como hemos señalado, son muchos millones de personas quienes usan Internet en todo el mundo para averiguar acerca de temas de salud. Se trata de consumidores de salud ansiosos de una respuesta a una preocupación, inquietos por una segunda opinión médica, ávidos de información, en procura de esperanzas frente a una patología previamente diagnosticada, y en fin capturando información que influirá en ellos a la hora de tomar decisiones.
En la actualidad estamos tan absortos con este éxito de la Medicina y su masificación y accesibilidad, con miles de sitios web en línea, que no nos hemos dado debida cuenta que dichas actividades pueden generar responsabilidad legal. La salud en Internet, y en especial, la telemedicina, que engloba la teleasistencia, teleconsulta o telediagnóstico, televigilancia, teleinterconsulta o telecolaboración entre diferentes médicos, implican en sí asumir riesgos no sólo relacionados con el propio acto médico que subyace en ellos, sino con aspectos también relacionados con los programas, calidad y eficiencia de equipos y medios técnicos empleados.
En un reciente Congreso internacional efectuado en Santiago de Chile, sobre Telemedicina e Informática Médica, el Profesor Victor Maojo, del Grupo de Informática Médica de la Universidad Politécnica de Madrid, planteaba que vivimos un proceso de aumento exponencial de la información disponible, donde ya el médico no puede conocer ni recordar, sin ayudas, una mínima parte de la información, y por otro lado el paciente exige cada día mas información. De esta forma, el señalado catedrático aventuraba una visión del médico del futuro y del paciente del futuro:
El médico del futuro:
Agente creador e intercambiador de información.
Enfasis en métodos de razonamiento y experiencia, no en su memoria.
Conocedor de los avances científicos, visita bibliotecas, asiste a cursos, revisa datos de pacientes, consulta con otros colegas desde su propio despacho.
Dispondrá de más tiempo, por ende no se despersonalizará el trato con el paciente.
El paciente del futuro:
Se contacta, a través de su computador o su televisor, con su médico, incluyendo videoconferencia.
Conoce los avances científicos incluso antes que el médico
Exije mejor asistencia
Compara estadísticas, méritos de los médicos, medios disponibles, procedimientos, listas de espera.
Obtiene rápidamente segundas opiniones.
La informática le ayuda a controlar su salud y prevenir enfermedades
Un estilo de Medicina como el actual o el previsto en esta Medicina del futuro de la que hemos hablado, sumado al crecimiento y variedad de las prestaciones de servicios de especialidades médicas, generará mayores espacios que los actuales para la ocurrencia de casos de malpraxis médica. No debemos dejar de tener presente al respecto, que las obligaciones de los médicos en relación con su ejercicio profesional, han sido clasificadas jurídicamente como obligaciones de medios, más no de resultado, lo que implica por ende, que el profesional si bien no garantiza un resultado, debe emplear todos los medios, conocimientos, técnicas y equipos disponibles en el estado actual de la Medicina en procura del reestablecimiento de la salud del paciente. El gran problema entonces para el profesional médico, será, cómo logrará estar al día con toda la información, técnicas, procedimientos y avances de la Medicina, para evitar que su accionar sea calificado de malpraxis. En otras palabras, se hará más exigente el estándar que los médicos deben satisfacer. Dicho de otro modo, el no disponer de la información o de los medios que hoy la telemedicina emplea, puede significar una actuación bajo el estándar exigido .
Este nuevo estilo de Medicina, ampliamente disponible y tecnificada, está sin quererlo acentuando el carácter de relación de consumo de la relación médico paciente, en la cual el médico es visto como un técnico, un prestador de servicios, en un "mercado virtual", en que los oferentes de cuidados médicos buscarán agradar y satisfacer al máximo al paciente consumidor de servicios, y éstos, cuando no se cumpla con la calidad ofrecida, reclamarán el cumplimiento de las condiciones ofrecidas o expectativas creadas.
Dado nuestro interés en la prevención y gestión de riesgos médico legales, en esta oportunidad abordaremos aquellas cuestiones que plantea el ejercicio de la moderna Medicina "virtual", como asimismo el análisis de los principios o reglas que estimamos nos permitirán prevenir y minimizar los riesgos asociados a la práctica de la Telemedicina, Medicina en Internet, comunicación vía correo electrónico, y otras.
CUESTIONES QUE PLANTEAN LA TELEMEDICINA, LA SALUD EN INTERNET Y OTRAS FORMAS DE COMUNICACIÓN.
No cabe duda que la tecnología de los computadores está transformando la manera en la cual la información sobre salud es adquirida, almacenada, usada, revelada y traspasada. Ya tuvimos oportunidad de señalar que cientos de sitios de acceso público en Internet, permiten a los consumidores en salud, – potenciales pacientes-, y médicos, acceder en forma rápida y relativamente barata a la información médica, artículos, investigaciones y tratamientos. Los beneficiados son los propios consumidores de salud, quienes pueden tomar decisiones más informadas acerca de planes de salud, prestadores, productos, tratamientos, fármacos. Bien entendida la tecnología es un excelente aliado, permitiendo mejorar el cuidado clínico a través de más rápidos y certeros diagnósticos, permitiendo la prevención incluso de eventos adversos asociados a tratamientos, procedimientos o fármacos. Si se ofrecen condiciones adecuadas, vía herramientas electrónicas como códigos de acceso, encriptación de información u otras, se mejora directamente la calidad y confiabilidad de los datos relacionados con la salud, alentando a los individuos a usar los servicios computacionales en esta área, generando un denominado "circulo virtuoso". Pero, como contrapartida, si no ofrecemos condiciones seguras, si nuestros sitios web ofrecen lo que no pueden cumplir, no salvaguardan su responsabilidad por la información que entregan, no se supervisa la competencia y calidad de quienes actúan en ellos, o no se cumplen ciertas normas mínimas, debemos asumir los potenciales riesgos que esta actividad implica, entre ellos la responsabilidad por daños, causada por la invasión a la privacidad individual, por servicios deficientes, errores diagnósticos y otros, que configurarán esta verdadera malpraxis virtual, en la cual los daños y perjuicios se sufren y se indemnizan en el mundo real.
Son muchas las cuestiones interesantes de analizar que se plantean en esta materia, pero en esta ocasión nos referiremos especialmente a las siguientes:
1.- Privacidad de la información
2.- Necesidad de marco regulatorio adecuado
3.- Existencia de eventual responsabilidad por malpraxis
1.- Privacidad de la información
La preocupación principal que presenta la computarización de la información en salud, es cómo proteger la privacidad de los individuos.
La información acerca de la salud está entre los tipos de datos sensibles, y la insuficiente protección de la misma, puede llevar a su uso no autorizado o a su revelación, sometiendo a los individuos a problemas diversos, el estigma social e incluso la discriminación. Las modernas aplicaciones computacionales en los sistemas de salud, amenazan la privacidad de la información a pesar de ofrecer significativos beneficios a los pacientes y médicos, pues la información personal puede ser accesada, intercambiada, vista, copiada, usada, revelada, o borrada mas fácilmente y por mas personas, con o sin autorización, que en el caso de la información respaldada en papel.
No cabe duda que una de las formas de comunicación más extraordinarias del presente, el e-mail, presenta serios riesgos a la privacidad, no obstante lo cual su utilización es cada vez más frecuente incluso entre pacientes y sus médicos. Un e-mail inseguro puede ser interceptado por otros en el camino, o incluso se podría acceder a la cuenta de e-mail de un médico por ejemplo, y obtener amplia información sobre sus pacientes. Es más un simple comando en el servidor permitiría a un tercero recibir en su propio computador una copia de cualquier email recibido o enviado por un médico.
Lo anterior ha llevado a entidades como la American Medical Informatics Association a desarrollar guías para el uso de email en la comunicación médico paciente, en términos de:
obtener el consentimiento informado del paciente antes de usar el email para correspondencia directa;
usar mecanismos seguros de transmisión de información;
prohibir el reenvío del email del paciente sin autorización;
informar a los pacientes acerca de quiénes tienen acceso a sus mensajes y si sus mensajes formarán parte de sus registros médicos;
responder los mensajes responsablemente, y
evitar reenvíos a terceras partes.
En áreas que presenan características similares, como lo es la relación cliente - abogado, algunas cortes y asociaciones de abogados han analizado la confidencialidad de los e-mails y la eventual responsabilidad derivada de los mismos en la relación abogado-cliente, en función del estándar de la " razonable precaución", en orden a que un tercero no tenga acceso a la comunicación. Incluso muchas firmas de abogados han prohibido la comunicacioón cliente-abogado via emails.
Similares cuestiones relacionadas con la privacidad de la información se plantean en la Telemedicina. Esta usa la tecnología de las comunicaciones para entregar información sobre cuidado de la salud y servicios entre el prestador de los servicios médicos y el paciente separados todos por una frontera geográfica.
La Telemedicina mejora el acceso al cuidado clínico a poblaciones antes no cubiertas, y facilita los encuentros clínicos y educativos entre médicos y pacientes. Pero también incrementa las oportunidades para la invasión de la privacidad vía la interceptación de las comunicaciones, aumentando el riesgo de quiebre de la confidencialidad médico paciente, o incluso haciendo asumir riesgos no necesariamente relacionados con el acto médico, como la caída de equipos, corte de comunicaciones, transmisión de imágenes deficientes, software inadecuado, etc. Es decir, al concepto de obligación de medios del profesional médico, se agregará el uso adecuado de todos aquellos sistemas o equipos adecuados, aumentando su responsabilidad más allá del simple cuidado médico.
Por ende, aquellos que ejercen o quieren ejercer en este mundo virtual, de la Telemedicina, Medicina en Internet u otras formas, debieran considerar seriamente al menos las siguientes directrices: a) Reconocimiento de la información en Salud como datos sensibles; b) Proveer garantías para la privacidad de la información; c) Proporcionar a los pacientes información adecuada y el derecho a consentir en la revelación de la misma si fuere necesario; d) Evitar la revelación de información en salud sin consentimiento válido; y e) Incorporar las protecciones conforme a los más altos estándares de la industria de la informática.
Lo anterior se considera necesario, pues se sostiene incluso que las salvaguardas existentes en estas materias en EE.UU son inadecuadas, al no existir una legislación nacional, amplia, regulatoria de los estándares relacionados con la forma de proteger la privacidad de la información. En EE.UU, la privacidad de la información está protegida por la Constitución y la Legislación Federal, aunque tales protecciones son limitadas. La protección Constitucional de la información en salud se encuentra restringida a las actividades gubernamentales, y de este modo no se extiende al sector privado donde la mayor cantidad de información es intercambiada. Asimismo se señala que las agencias federales de EE.UU. mantienen una sustancial discreción administrativa para revelar información sin consentimiento individual.
No obstante nos atrevemos a formular algunos principios claves que debieran considerarse en toda legislación sobre la materia:
1.- Límites: la información relacionada con la salud debiera ser considerada como información sensible, y revelada sólo para propósitos relacionados con la salud, con limitadas excepciones;
2.- Seguridad: la información no debiera ser distribuida sin la autorización del paciente, y quiénes reciben la información deben salvaguardarla;
3.- Control: las personas tienen el derecho de acceder y modificar sus registros médicos y a ser informados acerca de los propósitos para los cuales ellos son usados o revelados. Los datos deben ser usados, revelados, adquiridos y almacenados en forma consistente con la información proveida al titular de ellos.
4.- Sanción: aquellos que inadecuadamente manipulen la información deben ser sancionados criminalmente y sancionados civilmente.
5.- Interés público: los intereses de privacidad individual no deben sobreponerse a las prioridades nacionales en salud pública, investigación médica, prevención en salud..
En definitiva, la legislación y la regulación debe partir de considerar el siguiente principio: la calidad y confiabilidad de la información médica están directamente relacionados a la protección de la privacidad.





